viernes, 21 de mayo de 2010

Mi aventura de ser docente

Hola comentaré brevemente cual ha sido mi experiencia como docente.
Mi experiencia sobre “El malestar docente”, la voy a comentar bajo mi experiencia de estar en mi primer semestre frente a grupo.
De venir de dar cursos a personas de empresas con 15 personas, que asistían con el convencimiento que querían aprender, y que técnicamente no tenía problema con el manejo de los contenidos. Ahora había aceptado estar al frente de grupos de 50 jóvenes en adolescencia que retan la autoridad constantemente si no se les establecen límites claros, que además no tienen claro el sentido de para que están ahí, y que el nivel del material que se maneja se requiere ajustarlo a la realidad del grupo, con la perspectiva de cumplir los objetivos.
Esta situación me planteaba un reto interesante ¿qué me esta faltando, o de que carecía?, esto lo hecho muchas veces, pero ahora no hago clic con ellos y me siento desenganchado y muy poco a gusto frente al grupo.
Las técnicas didácticas eran escasas, que era una exposición clásica, poca interacción y ser el profesor como centro del conocimiento.
Afortunadamente, manteniendo justicia en la evaluación, preparando los contenidos, siendo claro en la exposición y paciente, pude sacar a flote ese primer semestre. Claro guiándome en los alumnos adelantados y medio jalando a los que siguen, y más de un retrasado por haya atrás, muy atrás, sin hacer gran cosa por rescatarlos. Los consideraba flojos y que no me correspondía verlos, era cosa de ellos.
Mis puntos de vista sobre esto se han ido transformando con el pasar de los días.
Poco a poco vinieron los cursos, y empecé a entender la estructura de la clase y a realizarla con plenitud y gusto, no con ese malestar permanente del primer semestre.
Después de varios semestres, mi problemática docente está en una adecuada organización del tiempo, de organizarme y planear adecuadamente las clases, de preparar adecuadamente los materiales y actividades, en buscar métodos de motivación hacia los alumnos, en ir tomando el “feeling”, de que tanto apretar y en momentos aflojar y ser tolerante con fin de recuperar alguien que esta descarrilado. Eso no lo da ningún curso, más que la experiencia con el trato con los alumnos.
Si he decidido estar frente al grupo y he tomado esa responsabilidad, me corresponde con los medios que tengo, ser el capital del barco y como tal me corresponde “llevar el barco a la otra orilla, con todos los pasajeros sanos y salvos”. Siempre que los pasajeros quieran navegar y paguen su boleto, cuyo costo es trabajar.
En cada semestre no pierdo la oportunidad para hacerle ver a los alumnos que su trabajo es estudiar, indicarles métodos de organización y planeación, métodos de estudio, y que aprendan a darse cuenta cuando estas procrastinando (dejar para mañana lo que pueden hacer hoy). He revisado esto con alumnos de primer año de preparatoria y es un área de oportunidad.
Ese "malestar" inicial se ha transformando a un "bienestar" con trabajo continuo y aplicando estrategias didácticas que ayuden en el quehacer docente.

saludos

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